Jiquilpan.-Organizaciones culturales locales conmemoran el primer centenario de nacimiento  del escultor, pintor y escritor Feliciano Béjar considerado también como uno de los pioneros en la utilización de materiales reciclables para generar arte.

De acuerdo con Octavio Meza Ortiz, sub director de la Casa Museo Feliciano Béjar-El Porvenir la intención de esta conmemoración es que la ciudadanía reconozca a Feliciano Béjar la calidad artística y humana que poseía; destacó que entre los eventos que se han planteado se encuentran la colocación de una ofrenda floral en punto de las 11  horas en la Casa Zaragoza perteneciente a fundación cultural dedicada al resguardo y la difusión de la obra del artista jiqilpense.

La crónica de la vida del artista jiquilpense, realizada por su biógrafo y heredero de sus bienes y obra Martin Foley, establece que después de huir del saqueo realizado por el General Inés Chávez García en el municipio de Cotija, la familia de Feliciano Béjar se estableció en la ciudad de Jiquilpan entre cuya sociedad nunca encontraron la aceptación plena principalmente entre las familias de la clase pudiente de Jiquilpan.

En 1920  nace Feliciano Béjar Ruiz, que sería el personaje que mejor representa al jiquilpense, nadador, futbolista, pintor, escritos, escultor, reciclador, locutor pero sobre todo y a juicio de quienes le conocieron un verdadero visionario quien después de ser agente viajero intentara incluso establecer una liga deportiva en sud américa, mientras durante toda su infancia cargó con el estigma entre la sociedad jiquilpense, y aún con la duda en su fuero interno, de ser hijo natural del célebre bandido Inés Chávez García.

 “Chano” tuvo polio a los ocho años de edad, era una enfermedad muy común en el mundo, lo llevaba al molino, que era el único lugar donde había electricidad, para que le dieran toques en las piernas; le enterraba los pies en arena caliente del río y le pagaba a los muchachos del barrio para que le llenaran botellas de hormigas bravas que metía en alcohol para darle friegas en las piernas”. Decía Martin Foley que el mismo Feliciano le contaba que caminar era un truco que se le había olvidado por eso cuando aprendió a caminar decía que no quería dormir para no olvidar el truco de caminar.

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